“QUIEN JUEGA CON FUEGO SE QUEMA”- dicen por ahí, y es cierto; de tanto tratar de despertar a los demonios me han escuchado y han vuelto de nuevo…
Hubo una época donde solo pensaba en una cosa, perder cada gramo y no permitir que ingresara ninguno. Cada bocado era o escupido o vomitado. Así sencillamente y sin rodeos…
Recuerdo la primera vez que vomité, fue después de un ayuno, llevaba 5 días sin comer, y una amiga tenia cumpleaños. Por mas que intente salir de esa reunión termine comiéndome una tarta en presencia de los felices comensales… la sensación fue horrible. Hubo furia, de no poder decir que “No” de agradar y quedar bien con el grupo. Me acuerdo que contaba… fueron 15. Y no salía mas pero no me daba por sentada…Luego de las lagrimas, del ritual de limpiar mis manos y el desorden en el baño… me sentí ¡llena! ¿Alguien ha experimentado esa sensación? Y me dije: “perfecto”, no hay necesidad de no comer si puedo devolverlo todo…
Esos días estaban lejanos… pero hoy he hecho lo mismo. Igualmente con la torta de un cumpleaños de un amiguito. Ha sido en mi casa, e igualmente aquel demonio dormido a punta de terapias y psicólogos ha despertado…
Llevo tres días donde mi única comida ha sido el café… en la mañana y en el trabajo. Ya ni la malteada la tolero. Coca cola Light, agua, café, te, y “pastillas”…
Creo que volví a lo mismo… pero me siento fuerte. Hoy en el espejo se, que esta imagen gorda se ira… veo a otra en mi. Una mujer fuerte que tiene auto control y que no depende de nada ni de nadie.
Tengo miedo.
PD: he mandado la bascula al demonio.
1 comentario:
Son nuestros demonios corporales
Publicar un comentario